Estamos en la tercera parte de este documental que ciertamente nos está mostrando la cara más pobre de Corea del Norte, un país que ciertamente vive en la miseria y que se demuestra a casa paso de estos periodistas. Una primera cuestión que se nos descubre es la norma de la herencia, que consiste en que las prisioneras que llegan a los campos de concentración de Corea del Norte embarazadas, entonces saben que a su hijo también le pasará lo mismo que a ella, por lo que descubrimos la maldad de esta dictadura tan atroz.

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La forma de matar a los niños cuando nacen es simplemente dejándolo en el suelo y un oficial se pone encima hasta que lo asfixia, pero todo delante de la madre, algo que es totalmente más cruel que todo esto. Es una pequeña muestra de lo que se hace en este país, una país miserable y pobre desde el Gran Líder, que de gran líder tiene muy poco y que es una persona sin sentimientos.

Además de los asesinatos de los bebés de las madres prisioneras, esta parte del reportaje nos deja claro que incluso la capital del país sufre deficiencias de electricidad y cuando eso ocurre absolutamente toda la ciudad queda a oscuras, las zonas rurales y la parte más importante de la ciudad, por lo que es complicado poder moverse por este país cuando los cortes de luz se producen, que suelen ser bastante frecuentes, aunque en Corea del Norte se diga otra cosa muy diferente.